jueves, 10 de abril de 2008
En 1534, Enrique VIII se declaró jefe supremo de la iglesia de Inglaterra, suprimiendo , poco después, todos los monasterios de ese país. Por supuesto, como todo cambio revolucionario con grandes rivetes económicos y políticos, la supresión de los monasterios fue un largo y tortuoso camino que solo culminó en 1541. Entre medio, una poderosa contra-revolución en el norte de Inglaterra puso en jaque el mismísimo reinado de Enrique quien, a la sazón, ya había colmado la paciencia de sus súbditos con sus famosas excentricidades. Notando lo peligroso de la situación, Enrique "convocó" al líder de los insurgentes a su corte, prometiéndole una amnistía general junto con una serie de concesiones a los católicos en general. Eventualmente, Enrique terminó entregando también la cabeza del "perpetrador" de la supresión de los monasterios, Sir Thomas Cromwell. Esto le permitió ganar tiempo, reforzar su situación, y asestar un certero golpe a la próxima revolución que naturalmente se produjo cuando Enrique incumplió en todas sus promesas. Por alguna razón esta historia me hizo acordar de lo que está sucediendo con el campo en Argentina. No será que Kristina se replegó a cuarteles de invierno? Cuándo le vendrá el próximo golpe al campo?
martes, 8 de abril de 2008
miércoles, 27 de febrero de 2008
La “Sensación Térmica” de la Argentina
En el editorial del diario Perfil de hoy aparece un breve editorial titulado “El dia que procesen a Cristina”. Brevemente, la nota se hace eco del reciente procesamiento a De La Rua por la famosa cuestión de la Banelco. Creo que con gran sensatez el editor argumenta que “Una sociedad que basurea a sus ex presidentes, habla más de sí misma que de sus dirigentes. Vale para Menem, De la Rúa o para los Kirchner. Hay que fiscalizarlos, criticarlos e investigarlos mientras están en el poder. Hacerlo después, en forma sistemática, es institucionalizar la cobardía.”
Mas allá de la presunta responsabilidad de De la Rua en este caso en particular, llama la atencion el sistematico accionar de la Justicia (Dura Lex, est Lex) argentina. Como el enemigo cobarde que se acerca a golpear a quien ya agoniza, nuestra justicia “descubre” los graves casos de corrupción solo cuando el corrupto esta inerme. De qué nos sirve una justicia que casi 10 años después nos cuenta que en caso de la Banelco hubo corrupción? De poco o acaso, de nada...
Bueno, quizá si nos sirve para potenciar la fase depresiva de nuestra Argentinidad. Nos gusta sentirnos los peores, los mas perjudicados y sin duda, los “hijos de la pavota” de la comunidad internacional. De cara adentro (por que de cara afuera somos insoportablemente pedantes), tenemos los peores militares, los políticos mas corruptos, la burocracia mas ineficiente...
Como para muestra basta un botón, me viene a la cabeza el caso del pesimismo meteorológico de los argentinos. Aunque les parezca sorprendente, Argentina es el único país del mundo en el cual se informa sobre la "sensación térmica". En Europa o EEUU el concepto simplemente no existe, se informa solamente sobre la temperatura. Es que no está muy claro, a menos que uno sea argentino, para que sirve o que refleja la sensación térmica. Lo cierto es que ésta es, en verano, más alta que la temperatura y, en invierno, mucho más baja. Casi como si las altas o bajas temperaturas no fueran suficientes para deprimirnos, necesitamos un índice de miserabilidad; algo que ponga al descubierto lo más abyecto de nuestra existencia.
"Que calor que hace, la térmica fue de 45 grados", se puede escuchar un dia de verano en Buenos Aires. Claro, si no tuvieramos la térmica, no podríamos competir con el primer mundo del calor. En ciudades como Sevilla (España) temperaturas de más de 40 son habituales en verano. Pero ellos no tienen la sensación térmica...
Respecto a la imagen que uno construye de uno mismo, cabe una ultima reflexion: Hay que ser muy cauto con estas creencias. Después de todo, de tanto repetirnos que somos los peores, es probable que algún día acabemos por creerlo.
Mas allá de la presunta responsabilidad de De la Rua en este caso en particular, llama la atencion el sistematico accionar de la Justicia (Dura Lex, est Lex) argentina. Como el enemigo cobarde que se acerca a golpear a quien ya agoniza, nuestra justicia “descubre” los graves casos de corrupción solo cuando el corrupto esta inerme. De qué nos sirve una justicia que casi 10 años después nos cuenta que en caso de la Banelco hubo corrupción? De poco o acaso, de nada...
Bueno, quizá si nos sirve para potenciar la fase depresiva de nuestra Argentinidad. Nos gusta sentirnos los peores, los mas perjudicados y sin duda, los “hijos de la pavota” de la comunidad internacional. De cara adentro (por que de cara afuera somos insoportablemente pedantes), tenemos los peores militares, los políticos mas corruptos, la burocracia mas ineficiente...
Como para muestra basta un botón, me viene a la cabeza el caso del pesimismo meteorológico de los argentinos. Aunque les parezca sorprendente, Argentina es el único país del mundo en el cual se informa sobre la "sensación térmica". En Europa o EEUU el concepto simplemente no existe, se informa solamente sobre la temperatura. Es que no está muy claro, a menos que uno sea argentino, para que sirve o que refleja la sensación térmica. Lo cierto es que ésta es, en verano, más alta que la temperatura y, en invierno, mucho más baja. Casi como si las altas o bajas temperaturas no fueran suficientes para deprimirnos, necesitamos un índice de miserabilidad; algo que ponga al descubierto lo más abyecto de nuestra existencia.
"Que calor que hace, la térmica fue de 45 grados", se puede escuchar un dia de verano en Buenos Aires. Claro, si no tuvieramos la térmica, no podríamos competir con el primer mundo del calor. En ciudades como Sevilla (España) temperaturas de más de 40 son habituales en verano. Pero ellos no tienen la sensación térmica...
Respecto a la imagen que uno construye de uno mismo, cabe una ultima reflexion: Hay que ser muy cauto con estas creencias. Después de todo, de tanto repetirnos que somos los peores, es probable que algún día acabemos por creerlo.
lunes, 25 de febrero de 2008
A modo de bienvenida
Hola! Soy un doctorante en economia y vivo desde hace ya cuatro años en Barcelona. Hace tiempo que siento el impulso de contar historias, curiosidades y anecdotas varias. Mis amigos me suelen decir que cuento buenas historias. En este blog solo pretendo hacerlo como un simple dilettante. Es decir, sin pretensiones cientificas, y a modo de diario periodistico. Fundamentalmente me gusta la historia, en particular me obsesiona la historia latinoamericana. Aparte de escribir sobre historia, y por esto de la "deformacion profesional", algunas veces me dedicare a la economia (agarrate catalina!). Finalmente, mi tercer nucleo delirante son los viajes. Seguramente escribire algunas columnas con mis experiencias de viajes de alrededor y afuera de Catalunya. Historia, viajes y economia... casi como cualquier otro blog... pero mio.
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