martes, 22 de julio de 2008

Ideales Atolondrados

Esta semana termine de leer la completa biografia de Pacho O'Donnell sobre el "Che" Guevara. A pesar de los denodados esfuerzos del autor por inspirar simpatía y admiración por la figura de Guevara, lo cierto es que la impresión final sobre él está más cerca de la lástima que de la admiración. De alguna manera, la figura idealista del guerrillero fue instrumental para personajes mucho más políticos, leáse, maquiavélicos como Fidel o el nuevo abanderado del socialismo de mercado, Raúl. El che está dotado de algunas cualidades notables como su determinación férrea a liderar una lucha de clases que terminara imponiendo la revolución socialista en latinoamérica. Existe además una profunda coherencia entre sus acciones y su discurso. Sin embargo, una parte negativa se desprende de esta coherencia y determinación: el totalitarismo que tienen todos aquellos que se sienten custodios de una verdad única y revelada.
Me acordaba del lúcido libro de Karl Popper, "La sociedad abierta y sus enemigos". Escrito durante la segunda guerra mundial, el autor advierte sobre el historicismo como fuente originaria de los totalitarismos. La idea de sentirse destinados a ser apóstoles de una única verdad por ser la raza elegida(Fascismo) o la clase elegida (Comunismo) hace que uno termine casi siempre en un totalitarismo. El ejemplo de Guevara ilustra perfectamente el caso. Incluso sus admiradores relatan lo implacable que era con los desertores o con cualquiera que disintiera en los ideales revolucionarios que él creía custodiar. La misma pasión que generaba la coherencia y el profundo sentido ético de sus acciones, lo convertía en un tirano incapaz de negociar, y de ahi, de hacer política. Sus dotes como estratega son aparentemente pobres, lo cual no es de sorprender. Despues de todo, el Che era un argentino de abolengo y de clase media, médico de profesión.
Su intento de industrialización masiva de Cuba sí que se puede catalogar como un desastre en todo el sentido de la palabra. Una intentona de "Big Push" a la Rodenstein-Rodan pero sin plantearse el simple hecho que para producir bienes finales hay que tener insumos no puede juzgarse como otra cosa que un error imperdonable. Aqui de nuevo, con las buenas intenciones y la honestidad no alcanza.
El potencial problema del soldado voluntarioso pero torpe ya fue identificado por Otto Von Bismark hace mas de 100 años. Catalogaba a sus soldados en 2 dimensiones, según fueran voluntariosos/vagos o inteligentes/torpes. Bismark encontraba un lugar par todos en el ejército excepto para los voluntariosos pero torpes; ya que su voluntad los precipitaba a la acción y su falta de luces se ocupaba de que fracasen.

No hay comentarios: